ROMPECABEZAS INFINITO
ROMPECABEZAS INFINITO
A 50 años del terrorismo de Estado en Argentina, dos amigos —Emilio y Pablo— siguen armando una historia que comenzó antes de que pudieran recordarla. Ambos son hijos de desaparecidos. Ambos crecieron entre silencios, versiones incompletas y mujeres que sostuvieron la vida cotidiana mientras el país aprendía a nombrar el horror. Con el tiempo, eligieron el ejercicio de la abogacía como forma de militancia y participaron en distintos juicios de lesa humanidad.
Rompecabezas infinito es el retrato íntimo de una amistad que se vuelve hermandad. De dos trayectorias atravesadas por la ausencia y por la decisión de hacer algo con ella. Mientras reconstruyen fragmentos de sus propias historias, también participan en la reconstrucción de una memoria colectiva que sigue en disputa. Entre alegatos judiciales, recuerdos de infancia y escenas cotidianas, el cortometraje propone una pregunta que desborda lo individual: ¿cómo se arma una vida cuando faltan piezas? Y más aún, ¿qué hacemos, juntos, con lo que falta?.
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Hace 25 años que en ANDHES trabajamos por la memoria, la verdad y la justicia en el norte argentino, acompañando procesos judiciales por crímenes de lesa humanidad y sosteniendo, junto a otras organizaciones y comunidades, la construcción de una memoria colectiva que sigue en disputa. Hoy, en un contexto donde estos consensos vuelven a ser cuestionados, tu apoyo es clave para que podamos seguir impulsando el acceso a la justicia, el litigio estratégico y las acciones que mantienen viva la memoria en nuestros territorios.
Dirección y Guión Antonella Cardozo Casares | Producción Virginia Noceti, Tania Nasrallah, Camila Alonso | Animación Virginia Noceti | Collages y Diseño gráfico Victoria Zorat | Cámara Elena Burgo de Chazal, Victoria Zorat, Virginia Noceti, Antonella Cardozo Casares | Sonido Directo Juan Fagalde | Entrevistas Camila Alonso, Tania Nasrallah, Juan Fagalde, Lourdes Orellana, Victoria Zorat | Tratamiento de Archivo Victoria Zorat, Virginia Noceti, Sofia Zelaya | Voz en off Luisa Vivanco | Postproducción de sonido y música Javier Nadal Testa | Corrección de Color Gastón Bejas | Montaje Antonella Cardozo Casares |
Detrás de cada ausencia hay una historia
Este espacio reúne una breve reconstrucción de las trayectorias de los padres de Emilio Guagnini y Pablo Gargiulo, para acercar a quienes vean Rompecabezas infinito algunas claves de sus historias familiares. No se trata de cerrar sentidos ni de completar lo incompleto, sino de aportar fragmentos para seguir comprendiendo cómo el terrorismo de Estado sigue resonando en el presente.
Héctor Hugo Gargiulo (“El chato”)
Carmen Gómez (“Cachi”)
El destino de Pablo: Pablo tenía 5 meses al momento del secuestro de sus padres. Fue criado por sus abuelos maternos. Creció en la casa de la calle Miguel Lillo y años más tarde se recibió de abogado. Actuó como abogado querellante en las Megacausas Operativo Independencia y II, representando legalmente la acusación por los crímenes cometidos contra sus padres, Héctor y Carmen.
Marta Lía Ceridomo de Gómez (“Martita”): Buscó a su hija Carmen y a su yerno Héctor Gargiulo durante más de 40 años. Crió a su nieto Pablo y mantuvo la militancia activa por los Derechos Humanos. En 2017, fue testigo y querellante en el juicio Operativo Independencia, donde fue reconocida por su nieto (abogado de la causa) como la persona más valiente que conocía. En 2021, devolvió una distinción oficial de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán en rechazo a la contratación de un empleado que profería discursos de odio contra las víctimas del terrorismo de Estado. Incluimos en el cortometraje fragmentos de los cuadernos que llevaba a modo de bitácora de su lucha incansable.
María Isabel Valoy (“Teté”)
Diego Julio Guagnini (“Lito”)
El destino de Emilio: Tras el secuestro de sus padres, Emilio estuvo una semana desaparecido en el CCD "Club Atlético". Fue devuelto por los militares a su familia el 4 de junio de 1977. Lo dejaron en la casa de un familiar lejano en Ezeiza con un cartel que decía su nombre, inmediatamente la familia materna lo busco de allí y terminó viviendo en Tucumán con su abuela materna Casilda. Su abuela falleció cuando Emilio tenía 10 años, luego pasó a vivir con sus tíos Miguel Angel Valoy y Rosa Guillermina Segovia durante casi 2 años, y finalmente pasó a vivir con sus tíos Marta Ofelia Valoy y Alfredo Hector Merino hasta que se independizó ya siendo abogado a los 26 años. El caso de sus padres aportó en los juicios de las causas “ABO” (megacausa por los CCD Atlético, Banco, Olimpo) y en la causa “Vesubio", ambas llevadas adelante en CABA, y también participó como abogado querellante en causas de delitos de lesa humanidad de Tucuman. .
El legado de sus abuelas Catalina y Casilda: Las abuelas de Emilio dejaron un legado y marca muy importante en él.
En Tucuman su abuela materna, Casilda Chocobar de Valoy, fue quien le brindó cuidado, contención y por sobre todas las cosas amor en sus primeros años de vida. La impronta afectiva y amorosa de esta abuela fue determinante en esos primeros años de vida.
En Buenos Aires, Catalina Raymundo de Guagnini, abuela paterna de Emilio, también fue una figura central. Fue una abuela fuerte, militante y con una coherencia y consecuencia en sus actos muy destacada por quienes la conocieron. Su lucha fue posiblemente el motor que permitió que Emilio creciera también con un compromiso militante y de búsqueda permanente de memoria verdad y justicia.
Emilio Guagnini (izquierda) Pablo Gargiulo (derecha)
Emilio Guagnini
Pablo Gargiulo