Migraciones y Salud Mental en diálogo: construir derechos en contextos hostiles

Desde el área de Migraciones y DDHH, seguimos trabajando en la promoción y defensa de los derechos de las personas migrantes, solicitantes de asilo y refugiadas, en un contexto nacional cada vez más hostil y restrictivo. Este escenario exige fortalecer espacios de formación y reflexión interdisciplinaria que permitan sostener abordajes integrales desde una perspectiva de derechos humanos, especialmente en torno a la salud mental.

El pasado 29 de junio compartimos un encuentro de formación en la Residencia Interdisciplinaria de Salud Mental de la Provincia de Jujuy (RISaM)(1)., compartiendo un sobre Migraciones y Salud junto a profesionales de distintas disciplinas. Desde ANDHES y CAREF(2), retomamos la experiencia de trabajo conjunto iniciada en 2019, acercando herramientas conceptuales y prácticas para el acompañamiento de personas en contexto de movilidad humana. En este marco, analizamos la Ley Provincial N° 6415(3), que reglamenta el sistema de cobro del acceso a la salud para personas migrantes, con el objetivo de reflexionar sobre sus implicancias y promover una mirada institucional sensible a las necesidades y derechos de esta población(4).

La Ley Nacional de Salud Mental N° 26.657 define la salud mental como un proceso determinado por factores históricos, socioeconómicos, culturales, biológicos y psicológicos, cuya preservación implica una construcción social vinculada a la concreción de los derechos humanos y sociales de toda persona. Este marco normativo, basado en el Paradigma de la Protección Integral, parte de la presunción de capacidad de todos los seres humanos y prohíbe diagnósticos presuntivos por motivos étnicos, culturales o de nacionalidad. Así, promueve una mirada que no patologiza ni estigmatiza, sino que incluye, reconoce y dignifica.

En una provincia de frontera como Jujuy, caracterizada por su diversidad poblacional y territorial, el abordaje interdisciplinario e intersectorial se vuelve indispensable. Las problemáticas que atraviesan a las personas migrantes y refugiadas, como el acceso a la salud, la vivienda o el trabajo, no son estáticas ni lineales: demandan lecturas complejas y situadas, capaces de articular dimensiones jurídicas, sociales, culturales y emocionales. Ejemplos de estas prácticas incluyen la articulación entre equipos de salud y organizaciones sociales para garantizar atención sin discriminación, la formación continua de profesionales en derechos humanos y la construcción de redes comunitarias que sostienen el acompañamiento cotidiano.

Desde ANDHES sostenemos que la defensa de los derechos humanos implica construir prácticas colectivas que interpelen las desigualdades estructurales y promuevan políticas públicas inclusivas. En este sentido, el trabajo en torno a la salud mental y las migraciones se inscribe en una apuesta por la justicia social y el reconocimiento de las diversidades que conforman nuestras comunidades. La articulación con equipos de salud, instituciones educativas y organizaciones sociales permite visibilizar las experiencias de las personas migrantes y refugiadas, y generar respuestas situadas que garanticen el acceso efectivo a derechos.

Nuestra tarea busca fortalecer una mirada que reafirme el valor de cada vida y la igualdad de derechos allí donde el sistema tiende a excluir, que acompañe los procesos de quienes transitan fronteras físicas y simbólicas, y que promueva espacios de formación y reflexión capaces de transformar las prácticas institucionales.


Autoras:

  • Elena Chaves, coordinadora del Área de Migraciones y Derechos Humanos.
  • Luciana Citterio, coordinadora del Área de Género y Derechos Humanos.