Sin mujeres y disidencias, no hay democracia

En el marco de un nuevo aniversario del Ni Una Menos, desde CISCSA Ciudades Feministas y ANDHES lanzamos la campaña: Sin Mujeres y disidencias, no hay democracia, del proyecto Somos en Red; una propuesta construida junto a mujeres y disidencias que hacen política desde los territorios de distintas provincias y regiones socio-geográficas de Argentina.

La violencia política de género no es un problema individual ni un fenómeno que afecta a unas pocas mujeres y disidencias en cargos. Es un mecanismo que organiza quién puede participar en la democracia, en qué medida, en qué condiciones y a qué costo. Mientras ese mecanismo siga operando, la democracia que tenemos no es un régimen con un déficit de género corregible: es un sistema que necesita estructuralmente esa exclusión parapara sostener su funcionamiento.

La magnitud de esta problemática se refleja en los datos relevados durante el proceso: 9 de cada 10 mujeres y disidencias manifestaron haber vivido situaciones de violencia política en algún momento de sus trayectorias. Lejos de tratarse de hechos aislados, estas experiencias dan cuenta de prácticas persistentes que condicionan la participación y el ejercicio pleno de derechos en los espacios políticos, sociales y comunitarios.

Frente a esta realidad, la campaña busca visibilizar las violencias políticas que atraviesan quienes participan en espacios comunitarios, organizativos, sindicales y en cargos de decisión, al tiempo que pone en valor las redes, estrategias colectivas y formas de participación que se construyen y sostienen desde los territorios.

Este lanzamiento es el resultado de un proceso de trabajo colectivo sostenido en el marco del proyecto Somos en Red, atravesado por encuentros, instancias de investigación y diagnósticos participativos, así como diálogos políticos desarrollados en Córdoba, Tucumán y Jujuy.

Un proyecto tejido desde y con los territorios

SOMOS EN RED promueve construir nuevas narrativas y estrategias para defender los derechos conquistados y reforzar la participación democrática. Fortalecer el liderazgo de las mujeres en toda su diversidad —en especial el de las jóvenes de comunidades de base, indígenas, campesinas y migrantes— resulta fundamental. Al situar las voces, experiencias y luchas de las mujeres y disidencias en el centro del activismo político feminista, el proyecto busca promover una incidencia territorial, inclusiva, interseccional y con perspectiva de género.

El proyecto se desarrolló a partir de los siguientes ejes principales de trabajo: 

  • Diagnóstico participativo: Informe situado sobre obstáculos y potencialidades, con énfasis en las violencias políticas.
  • Programa de formación política, fortalecimiento de voces y expansión de redes: Capacitaciones que abordan barreras y promueven la interseccionalidad, interculturalidad e intergeneracionalidad.
  • Agenda política feminista: Prioridades y estrategias construidas a partir del diagnóstico y el intercambio de experiencias conocimientos
  • Diálogos políticos: Encuentros con agentes locales y regionales (gobiernos, redes de gobiernos, medios y redes de medios) para socializar la Agenda y debatir barreras a la participación. Promover cambios en las normas sociales de género.
  • Campaña de sensibilización: Diseñada e implementada en forma participativa, para ampliar la comprensión pública sobre discriminaciones y violencias e impulsar una participación política inclusiva.

El proyecto pone foco en la violencia política de género, visibilizando situaciones de exclusión, silenciamiento, hostigamiento y obstáculos para la participación democrática plena. A la vez, busca reconocer las estrategias colectivas, redes de cuidado y formas de organización territorial que sostienen mujeres y disidencias frente al retroceso de derechos.

A lo largo de este proceso se realizaron encuentros, entrevistas, relevamientos y espacios de intercambio que permitieron construir una lectura situada sobre las violencias políticas de género y los obstáculos que enfrentan mujeres y disidencias para participar plenamente en los espacios de decisión.

La campaña recupera parte de esos recorridos, conversaciones y experiencias compartidas. Las imágenes, testimonios y materiales que comenzarán a circular son resultado de ese trabajo sostenido en el tiempo.

Poner en palabras lo que muchas veces se naturaliza

Uno de los desafíos que atravesó la construcción de esta campaña fue encontrar una forma clara y cercana para comunicar problemáticas complejas que, muchas veces, quedan limitadas a determinados ámbitos de militancia, activismo y/o espacios académicos.

Hablar de violencia política de género implica también traducir experiencias cotidianas de silenciamiento, exclusión, hostigamiento y desigualdad que afectan la participación democrática de mujeres y disidencias en distintos espacios.

Por eso, la campaña propone abrir una conversación amplia, dirigida no solo a organizaciones feministas sino también a un público más amplio, para visibilizar que estas violencias forman parte de una problemática social y política que atraviesa espacios institucionales, territoriales, organizativos y comunitarios.


Una campaña para compartir y multiplicar

El lanzamiento incluirá la publicación de la campaña en las páginas web y redes sociales de CISCSA y ANDHES, junto con piezas gráficas, testimonios, materiales audiovisuales y datos surgidos de los diagnósticos participativos. Los contenidos fueron pensados para su difusión en redes sociales, medios de comunicación y espacios comunitarios. 

“Sin mujeres y disidencias, no hay democracia” no es solo el lema de una campaña. Es una afirmación política construida colectivamente a partir de un proceso de trabajo, escucha e intercambio entre organizaciones, territorios y compañeras de distintas provincias. No afirma que la democracia se debilita cuando las mujeres no están. Afirma que la democracia que excluye a las mujeres y disidencias no es democracia.

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