La misma narra el viaje de Santa, una niña indígena que atraviesa parte del altiplano andino para cumplir una promesa realizada a su madre antes de morir. En ese recorrido aparecen elementos vinculados a la espiritualidad andina y personajes considerados "fantásticos". Presentada como una fábula atravesada por el realismo mágico, la historia combina paisajes imponentes, una fuerte carga simbólica y una búsqueda espiritual que se desarrolla en el desierto andino. Antes de la proyección, el director envió un video en el que explicaba que la historia ya existía de manera somera en su cabeza y, al conocer acerca del territorio andino, sintió que ese era el lugar adecuado para filmarla. Fue precisamente esa afirmación la que profundizó mis inquietudes que ya venía cargando. Si la historia surgió como una fábula universal, ¿por qué situarla precisamente en un territorio indígena andino? ¿Por qué recurrir al cóndor, a las montañas sagradas, al agua y a otros elementos que poseen significados profundos para nuestras cosmovisiones y no respetar esas concepciones en la historia que se cuenta? ¿Por qué elegir símbolos pertenecientes a pueblos históricamente atravesados por procesos de colonización y despojo, y no otros imaginarios más cercanos al contexto cultural del propio director?
