Lo único irreal, es la reja

Desde hace más de ocho años, Atravesando Muros es un espacio de palabra, escucha y creación colectiva en la Unidad Nº1 del Penal de Villa Urquiza. Un proyecto impulsado por ANDHES junto a Radio Universidad (UNT) que cada martes, pone la comunicación al servicio de los derechos humanos, demostrando que la voz puede atravesar barrotes, transformar subjetividades y abrir horizontes incluso en contextos de encierro. Escribe Maria "Pichi" Marta Matías

Dan las 17 en el reloj, y entre cuadernos que se cierran, asistencias, adioses y abrazos, emprendemos la salida de la escuela de la unidad número 1 del Penal de hombres de Villa Urquiza de San Miguel de Tucumán.

“Taniaaaa 

Pichiiiii 

Mayraaa

Martuuu. 

Lucaaas...” 

Gritan desde la otra punta, mientras nosotros atacamos el reflejo del sol que nos chorrea en la cara, pisamos el pasto fresco y esquivamos los pocitos tan tucumanos de barro y agua que nos encaminan a la puerta de salida. Y saludamos, con mano y sonrisa amplia, con ojitos un poco aguados.

Pasamos una reja, otra reja y otra más. Nos acompaña amablemente Ramón o Maxi, hablamos de alguna película o el clima que nos haya tocado en suerte. Buscamos nuestros DNI, anunciamos la retirada, caminamos unos metros más, y un sonido metálico, mezcla de candado y llave, indica que se cerró la puerta de entrada (o de salida, según desde donde nos paramos) a nuestras espaldas. Pero muchas veces nos quedamos un poco y otro poco por ahí, antes de cruzar el último cerrojo. Un poco afuera y un poco adentro. Como si las puertas, los portones, las rejas nos significaran el símbolo de un cambio de continente. De una mátrix que divide el afuera del adentro.

Es un cuadro que reconocemos y olfateamos cada martes, hace más de 8 años en este proyecto que llamamos “Atravesando Muros”,  pero que fue cambiando de trazo minuto a minuto, etapa a etapa.

Primero, quizá bajo la intuición de algunas voluntades fuertes pero dispersas, empezamos a llegar, a ingresar y a monitorear cómo podía ser esto de “hacer un programa de radio en contexto de encierro”, en una cárcel. 

Al comienzo improvisamos formas de hablar y decir, y propusimos “que se diga lo que se necesita decir” sin más. 

La expresión de la palabra, la comunicación, aparenta ser un acto chiquito y sencillo, porque lo hacemos todo el tiempo; pero conlleva una energía, una acción, una previsión que es muy compleja. Y rica. Porque permite dibujar mundos, delinear ganas, escarbar en el deseo, proponer planos y geografías. Permite que los barrotes se pongan en modo líquido: se desdibujan y dejan de existir, por un rato al menos.

El proyecto primero fue instalado por ANDHES en 2017. Y luego nos llegó una propuesta de invitación al equipo de radio universidad, representando así a la pata comunicativa de la UNT. Año 2021, el ingeniero José García estaba al mando de la UNT como rector, se firma un convenio que sellaría a tres manos la decisión contundente y firme de que atravesando muros efectivamente sea un proyecto de hierro: la palabra saldría a vuelo de pájaro a través del aire de la radio. Los barrotes seguían tomando una forma endeble, el hierro se empezaba a fundir para reafirmar la solidez de la propuesta y los lazos, pero se derretía frente a la posibilidad de que la palabra salga como lanza por los paredones y los metales.

Se reforzaba así un camino mancomunado de asistencia y transmisión semanal de un producto que se cocinaría a fuego lento cada martes. La dinámica: llegamos religiosamente en equipo a las 15 horas. Hasta las 16 trabajamos en lo que llamamos Producción y Preproducción, es decir, conversar y “amasar” lo que se quiere decir, con una minuciosa acción de cotejar información, de elegir contenido. Algunos de deportes, otros de música del recuerdo, de automovilismo, derechos humanos, etimología de la palabra y enormes etcéteras que dejan ver cómo la palabra construye castillos macizos de símbolos.

Cada año, un nuevo capítulo. Un renacer, un re-formular, re-plantear y reconocerse en un espacio en el que, si hay algo que sobra, es la inteligencia y la creatividad.

Este año contamos con un equipo sólido como una roca. Sólido como un barrote. Tanto a nivel institucional (ANDHES y la UNT a través de Radio Universidad, junto al Servicio Penitenciario de la Provincia) como también en referencia a quienes asisten al espacio.

Logramos llegar al punto de tener interesados confesos y activos de hacerse cargo de la conducción o co conducción del programa, tarea poco sencilla que invita a reforzar la atención, la coordinación y la escucha general mientras se va guiando el trayecto. También columnas fijas de información que llevan a que, en cada encuentro, la palabra se vaya apilando y acumulando de manera positiva, creando entretejidos de comunicación, de intercambio, ladrillos de simbolismos que permiten hacer crecer las posibilidades minuto a minuto. 

La palabra; elemento tan etéreo y tan potente a la vez. Algo que no se ve porque está “en el aire”, pero que pesa y mucho. Imaginen por un momento una persona que no dirigía la mirada de frente y no emitía siquiera un “hola”. Y que hoy, en su evolución, conduce un programa, arma y evalúa conceptos, dirime ideas con otros, imagina un mundo mejor.

Y ahí (creo) está una de las claves de acercarse al universo del contexto de encierro: pensar que las personas con oportunidades, las personas que proyectan ideas, que crean y recrean posibilidades, son y serán personas que querrán un bienestar general también.

Es difícil escribir con la cabeza cuando el corazón empuja por hablar en este tipo de proyectos. Hace unos días, una profe que enseña en el penal nos transmitió lo siguiente: “A la radio va uno de mis alumnos, dice que ahí lo hacen sentir bien”

A título personal, y a modo de conclusión: creo que trabajar en contexto de encierro te permite una de las operaciones psíquicas más potentes que existen, que consiste en, primero entender que a veces los humanos cometemos errores muy profundos, severos, irreversibles, que cambian el rumbo de las existencias y de las realidades de muchas otras personas, y eso es un acto multifactorial. Segundo, que esos errores se “pagan” a veces con la libertad, y a veces (muchas veces) con el rechazo, la discriminación, la indiferencia y el castigo más letal: el maltrato social. 

Y tercero (y acá la operación psíquica más compleja): La posibilidad que tenemos en comunidad es poder entender que el error tiene un solo modo de revertirse; y es el perdón y la aceptación. Único modo de vivir en armonía, en paz, y en la búsqueda de un mundo mejor, más humano y más noble.

Escribe Maria "Pichi" Marta Matías de Radio Universidad.

Escuchá “Atravesando Muros” Sale al aire todos los sábados a las 19 horas, por FM 94.7, Radio Universidad. 

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