“La defensa de los derechos humanos es cotidiana. Se milita en los territorios, en la calle y en los vínculos más cercanos.”
“La defensa de los derechos humanos es cotidiana. Se milita en los territorios, en la calle y en los vínculos más cercanos.”
En un contexto donde crecen los discursos que buscan fragmentar y deshumanizar, estas experiencias recuerdan algo fundamental: la empatía y el compromiso no son opcionales, son el punto de partida.