“Somos en Red”: ANDHES y CISCSA impulsaron un espacio de diálogo sobre participación política en Tucumán

El encuentro se realizó en la Legislatura de Tucumán, en el marco del proyecto Somos en Red, para compartir los resultados de la investigación participativa sobre las barreras y violencias que atraviesan las mujeres y disidencias en el ejercicio de la participación política.

ANDHES y CISCSA – Ciudades Feministas organizaron este martes 13 de octubre el encuentro “Somos en Red”, una jornada de intercambio y reflexión sobre las condiciones de participación política de mujeres y disidencias y las violencias por razones de género que persisten en los espacios institucionales, políticos, sindicales, comunitarios y territoriales.

La actividad se desarrolló en la Honorable Legislatura de Tucumán y reunió a referentes y participantes de distintos ámbitos con el objetivo de poner en diálogo los hallazgos del proyecto Somos en Red con las experiencias y trayectorias de quienes participan de la vida política y colectiva en la provincia.

La apertura institucional estuvo a cargo de la legisladora provincial Sara Assán y de Florencia Vallino, directora ejecutiva de ANDHES. Participaron legisladoras, concejalas y funcionarias representantes de gobiernos locales de Tucumán, cuyas experiencias y trayectorias enriquecieron el intercambio sobre los obstáculos que enfrentan las mujeres y disidencias para participar en la vida política. El encuentro propició un espacio de escucha y reflexión colectiva para compartir experiencias, reconocer desafíos comunes y pensar estrategias que contribuyan a prevenir las violencias políticas por razones de género.

Durante el encuentro se presentó el recorrido de la iniciativa, sus principales acciones en Córdoba, Tucumán y Jujuy, y los principales hallazgos de una investigación participativa que recuperó las voces y experiencias de mujeres y disidencias a través de 178 encuestas, 37 entrevistas y 4 espacios de reflexión intersectorial con más de 300 mujeres y disidencias participantes. 

Uno de los principales hallazgos del relevamiento evidencia la magnitud de las violencias políticas por razones de género: 9 de cada 10 mujeres y disidencias encuestadas manifestaron haber atravesado situaciones de violencia política al menos una vez en su vida. Estos datos permiten dimensionar el carácter estructural de una problemática que condiciona no solo el acceso a espacios de representación, sino también las posibilidades de permanecer en ellos y ejercer liderazgos.

La investigación permitió comprender que la violencia política por razones de género no se reduce a hechos aislados ni a agresiones explícitas, sino que constituye un mecanismo estructural de disciplinamiento que condiciona quiénes pueden participar, permanecer y ejercer poder en los espacios políticos. Estas violencias se expresan tanto en prácticas cotidianas y naturalizadas —como la desvalorización de las voces de mujeres y disidencias, la distribución desigual de responsabilidades, las mayores exigencias para demostrar capacidades o la exclusión de espacios de decisión— como en formas más visibles de hostigamiento, amenazas, descalificación pública, violencia digital y persecución.

Estas prácticas no operan de manera aislada: se articulan y refuerzan entre sí, generando condiciones de desigualdad y un clima de hostilidad que atraviesa las trayectorias políticas. Sus consecuencias incluyen el desgaste físico y emocional, la pérdida de oportunidades de participación, el debilitamiento de los liderazgos e incluso el abandono de la actividad política. En este sentido, las violencias políticas no solo afectan a quienes las atraviesan, sino que también debilitan la calidad de la democracia al restringir quiénes pueden participar, tomar decisiones y ejercer sus derechos políticos en igualdad de condiciones.

El diagnóstico también pone de manifiesto que estas violencias se entrecruzan con otras desigualdades estructurales, como la distribución desigual de las tareas de cuidado, los estereotipos de género y las dificultades para acceder a recursos, tiempos y espacios de decisión. De este modo, la participación política supone costos diferenciados para mujeres y disidencias, que muchas veces deben realizar mayores esfuerzos para construir y sostener sus trayectorias.

De los datos a las experiencias: construir estrategias colectivas

La jornada propuso un espacio de diálogo horizontal para poner en conversación la evidencia producida por el proyecto con las experiencias de las participantes. A partir de preguntas disparadoras, se compartieron reflexiones sobre la relevancia de esta investigación en el contexto actual y las motivaciones que sostienen la participación política, incluso frente a los obstáculos y las violencias.

El intercambio permitió abordar los desafíos que enfrentan mujeres y disidencias en sus distintos ámbitos de actuación y reflexionar sobre las estrategias que pueden impulsarse desde las instituciones y las redes colectivas para prevenir y abordar estas situaciones.

La presentación de los resultados no buscó limitarse a la difusión de información, sino promover su apropiación como herramienta de incidencia política. En este sentido, el encuentro apuntó a fortalecer las articulaciones entre las referentes políticas participantes e identificar posibles compromisos para avanzar hacia condiciones de participación más igualitarias y libres de violencias.

Como parte del cierre, se compartieron los materiales gráficos de la campaña “Sin mujeres y disidencias, no hay democracia”, que busca visibilizar las violencias políticas por razones de género y reafirmar que la participación plena y efectiva de mujeres y disidencias es una condición indispensable para la vida democrática. Aquí podés descargar el kit y sumarte a la campaña.

Sobre Somos en Red

Somos en Red. Mujeres y disidencias para la defensa y promoción de derechos en los territorios es un proyecto implementado por ANDHES y CISCSA – Ciudades Feministas en Córdoba, Tucumán y Jujuy. La iniciativa busca fortalecer liderazgos diversos, ampliar las capacidades de participación e incidencia política y contribuir a transformar las condiciones que reproducen desigualdades y violencias.

El proyecto se desarrolla en el marco del programa WYDE de ONU Mujeres y la Unión Europea.

Porque sin participación plena, sin igualdad de condiciones y sin una vida política libre de violencias, no hay democracia que pueda construirse para todas las personas.

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