El 14 de marzo de 1978, durante la última dictadura cívico militar, ocurrió la masacre de Pabellón Séptimo, considerada la más grande masacre carcelaria en nuestro país, con aproximadamente 65 muertes y 88 heridos, llevada a cabo con toda la violencia estatal de acción y de omisión. Alrededor de los hechos se creó una cortina comunicacional con encubrimiento institucional en base a un motín denominado ‘’motín de los colchones’’, donde se relataba que tras una protesta se generó un auto incendio. Esta estrategia responsabilizó a las propias víctimas, obstaculizando el conocimiento de la verdad y el juzgamiento de los responsables durante años, y tenía un claro objeto: seleccionar cuáles eran los sujetos que merecían ser víctimas y cuales entonces, fueron empujados a la invisibilización.
