Las conmemoraciones (algunas de ellas al menos) tienen una particularidad que siempre me ha resultado difícil de entender, que consiste en tomar una fecha para conmemorar justamente, todo lo contrario a lo que ella representa.
Las conmemoraciones (algunas de ellas al menos) tienen una particularidad que siempre me ha resultado difícil de entender, que consiste en tomar una fecha para conmemorar justamente, todo lo contrario a lo que ella representa.
Me explico. Tomemos por ejemplo el 17 de agosto, fecha en la cual se conmemora “la vida y obra” del General Don José de San Martín.
Se conmemora su vida y su obra, que fue intensa y acaso la más relevante en la lucha por la independencia de nuestro país, justamente el día de su muerte
Más elocuente aún puede resultar el 12 de octubre, día en el que se conmemora el “Respeto a la Diversidad Cultural” justamente en la fecha en que esa diversidad cultural empezó a ser masacrada.
Algo parecido (me) sucede con el 24 de marzo de 1976, efeméride que busca promover la reflexión sobre la democracia y el “Nunca Más” el día en que esa democracia fue abolida y reemplazada por la más sangrienta dictadura cívico militar de la historia Argentina.
Hoy se cumplen 50 de aquel entonces y la primera reflexión que se me viene a la cabeza es que resulta difícil decir algo nuevo sobre eso. Pero entonces pienso que quizás no se trate de decir nada nuevo sobre el 24 de marzo, sino de decir lo mismo y de repetirlo año tras año, incansable e incesantemente, para siempre. Decir, repetir, reclamar “Nunca Más”.
Sin embargo, este año tiene una particularidad innegable. Se cumplen 50 años, y ese número, simbólicamente al menos, reclama una atención especial. Un esfuerzo por entender qué ha sucedido en todo este tiempo. Un balance irresistible que nos impone la aritmética de la memoria.
Tal vez el camino de la aritmética, el de los números, el que nos ayude a poner en la balanza el peso simbólico de estos 50 años tan lejanos y próximos a la vez, y al mismo tiempo y nos ayude a medir el alcance de nuestro “Nunca Más”. ¿A qué pudimos decirle “Nunca Más” en estos 50 años? ¿Qué logramos? ¿Qué nos falta?
Los números de la dictadura
En su reciente informe COMPLICIDAD CIVIL EN LAS DICTADURAS MILITARES ARGENTINAS ENTRE 1955 Y 1983, el Sociólogo e investigador Roberto Baschetti nos propone algunas cifras para recordar el “Proceso de Reorganización Nacional” entre 1976 y 1983.
Hubo cuatro presidentes de facto; todos militares y generales: Videla, Viola, Galtieri y Bignone.
Se cerraron 20.000 fábricas
Funcionaron 814 centros clandestinos de detención y otros lugares de reclusión ilegal. (Fuente: Archivo Nacional de la Memoria, octubre de 2022).
La deuda externa se multiplicó por 5,5 veces, pasando de U$S 8.085 millones en 1976 a U$S 45.065 millones en 1983. Fue el crecimiento más elevado en la historia que tuvo la deuda en un período tan breve de tiempo.
La inflación acumulada durante el período 1976-1983 fue del 517.000%.
Se prohibieron más de 200 canciones de artistas argentinos y extranjeros. Más de 600 libros fueron prohibidos, entre ellos, muchos infantiles. Otros los quemaron.
Se prohibieron más de 200 películas extranjeras y 130 argentinas. Se cortaron o censuraron partes a cientos más.
Aumentó la pobreza del 4,4% en 1975 al 37,4% en 1983.
Se secuestró, torturó y desapareció a 30.000 personas. Más de 9.000 de esos casos fueron denunciados en la CONADEP. La cifra de 30 mil no es antojadiza. El matutino porteño La Nación del 24-03-2006 relata en base a documentos desclasificados en EE.UU. que los militares argentinos reconocían para 1978, la cantidad de 22 mil crímenes (léase “desaparecidos”) hasta 1978, cuando todavía faltaban 5 años más de dictadura.
140 niños apropiados pudieron ser encontrados por sus familiares. Según Abuelas de Plaza de Mayo restan 300 casos más por resolver
90.000 personas fueron presas y torturadas.
Más de medio millón de activistas y dirigentes sindicales intermedios fueron despedidos de las fábricas u otros lugares de trabajo.
Se calcula que 500.000 argentinos se exiliaron voluntaria o forzosamente durante esta dictadura.
El primer gobierno extranjero en reconocer a Videla fue Estados Unidos de América.
El FMI aprobó un crédito internacional de 110 millones de dólares en el mismo día del golpe militar, aun cuando las nuevas autoridades no habían sido reconocidas por ningún país del mundo.
Se estatizó la deuda privada de más de 70 grandes empresas. Entre ellas, el Grupo Macri, Techint, Fiat, Ford, City Bank, IBM, Banco Francés, etc. El monto fue de alrededor de 22 mil millones de dólares. Casi la mitad de la deuda externa que generó la dictadura.
En este período prevaleció la desindustrialización, los negocios financieros, la extranjerización de nuestra economía y el endeudamiento.
Los números de la democracia (primera parte)
Sin duda alguna una de las cifras con la que podemos confrontar los siniestros datos de la Dictadura es el de los Juicios por delitos de Lesa Humanidad que desde el año 2006 vienen sucediéndose a lo largo y ancho del país.
Según datos actualizados de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad (PCCH), dependiente del ministerio Público Fiscal (MPF), Tribunales de todo el país dictaron 361 sentencias en causas por crímenes de lesa humanidad, en las que condenaron a 1.231 personas y absolvieron a 250 desde la reapertura de los juicios en 2006. Sin embargo, la misma fuente nos indica que durante dicho período 1257 personas investigadas fallecieron sin condena, y que del universo de causas existentes el 51 % pudo llegar a una sentencia mientras que el 39 % permanece en la etapa de instrucción, lo que demuestra que el llamado “punto final biológico” impone su ritmo de impunidad en un horizonte donde, además, se registran preocupantes retrocesos en el proceso de justicia transicional desplegado en nuestro país.
De esto da cuenta el informe elaborado por un comité de expertos de Naciones Unidas que destacan que desde el año 2024 se ha verificado una “reducción del papel del Estado en la promoción de las investigaciones penales por crímenes contra la humanidad, la obstrucción del acceso a los archivos de la dictadura y el debilitamiento de mecanismos de reparación y apoyo a las víctimas”, así como su profunda preocupación “por las instancias públicas de negacionismo y glorificación de las graves violaciones de los derechos humanos cometidas durante la dictadura, los discursos estigmatizantes contra las víctimas y las organizaciones de derechos humanos, y las descalificaciones de las políticas de justicia transicional”.
Estos retrocesos se enmarcan en una realidad donde todavía queda mucho por hacer respecto al enjuiciamiento de los crímenes del terrorismo de estado. Al respecto resultan elocuentes las cifras aportadas por el REVIGE (Registro de Violencias Represivas en el marco del Genocidio en la Provincia de Buenos Aires) de donde surge que del universo de casos relevados sólo fue juzgado el 28 %, mientras que el 72% restante permanece como no juzgado.
Sin embargo y a pesar de este contexto de creciente dificultad, no todas son pálidas. A lo largo de estos 50 años el “Nunca Más” se ha fortalecido en la opinión pública. Así lo demuestra un reciente estudio elaborado por el CELS junto al Observatorio UBA. Pulsar, según el cual “la mayoría tiene una visión negativa sobre la dictadura militar (71%) y considera que los juicios deben continuar (70%).
Los números de la democracia (segunda parte)
Menos alentadores resultan algunos números recientes de esta democracia que supimos conseguir donde se siguen generando injusticias y violencias y profundizando desigualdades.
Actualmente Argentina es el país más endeudado con el FMI del mundo, con 55.317 millones de dólares hasta octubre de 2025
Se registra una caída persistente en la participación de la masa asalariada en la distribución del ingreso
La pobreza real alcanza al 39% de la población, lo cual equivale a 4 millones de hogares
Desde que asumió Milei se perdieron 22.608 empresas, un 4,4% del total. Es la peor caída en los primeros 25 meses de un gobierno.
Entre noviembre de 2023 y mediados de 2025 se destruyeron cerca de 100.000 empleos industriales si se considera tanto el trabajo registrado como el informal. Esto equivale a aproximadamente 5.000 puestos menos por mes o unos 160 por día.
El hacinamiento en establecimientos penitenciarios y comisarías en condiciones deplorables, la aplicación de tormentos, las ejecuciones sumarias a manos de fuerzas de seguridad y la represión a la protesta social gozan de buena salud según el informe anual 2024 del Comité Nacional para la Prevención de la Tortura, mientras que de acuerdo al archivo de casos 2025 de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi) la gestión de Javier Milei es “el gobierno más represor de la democracia”, contabilizando solo en 2025, 507 muertes a manos de las fuerzas estatales.
¿Y el Nunca Más?
50 años han pasado ya desde el inicio de la noche más oscura de la historia argentina. Es mucho lo que se ha conseguido desde entonces especialmente en materia de juzgamiento de los atroces crímenes cometidos, así como en la consolidación del “Nunca Más” al terrorismo de estado como un pilar básico del consenso social.
Sin embargo, la desigualdad y pobreza crecientes, la destrucción de puestos de trabajo, la crisis de soberanía, la pérdida de recursos naturales, la violencia estatal especialmente contra los más vulnerables, nos convoca a seguir resistiendo, enarbolando las banderas de los derechos humanos para todos y todas.
Y repitiendo año tras año, frente a cada injusticia “Nunca Más” .-
Línea de defensa y litigio estratégico de ANDHES; abogado especialista en Derecho Penal y Derechos Humanos.
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