Hay películas que nos conmueven por sus historias y otras que, además, nos dejan preguntas que siguen resonando después de verlas. Arco (2026), la película animada de ciencia ficción, dirigida por el francés Ugo Bienvenu, es una que me generó eso.
Hay películas que nos conmueven por sus historias y otras que, además, nos dejan preguntas que siguen resonando después de verlas. Arco (2026), la película animada de ciencia ficción, dirigida por el francés Ugo Bienvenu, es una que me generó eso.
Arco es un niño de diez años que vive en un futuro lejano y que, durante un viaje accidental en el tiempo, llega “al pasado”, al año 2075. Allí conoce a Iris, una niña de su misma edad que vive en un mundo atravesado por el deterioro ambiental causado por el cambio climático, las tecnologías y las consecuencias de una crisis que transforma la vida cotidiana. Junto a Mikki, un robot cuidador de Iris, emprenden una aventura que los lleva a encontrarse con otros mundos posibles.
Uno de los aspectos más hermosos de la película es que invita a mirar esos futuros desde la perspectiva de las niñeces. Lejos de ser únicamente una historia sobre viajes en el tiempo, Arco dió lugar a abrir preguntas sobre los vínculos, el lugar del cuidado, el vínculo con la naturaleza, el lugar de la tecnología y las formas en que habitamos el mundo. ¿Qué lugar ocupa el cuidado en nuestras vidas? ¿Quiénes cuidan y cómo lo hacen? ¿Qué sucede cuando las tecnologías empiezan a ocupar lugares centrales en nuestras relaciones? ¿Y qué responsabilidades tenemos las personas adultas frente a los mundos que estamos dejando a las nuevas generaciones?
Desde una perspectiva de derechos humanos, la película también nos invita a pensar el derecho a un ambiente sano, las condiciones necesarias para una vida digna y el derecho de niñas, niños y adolescentes a ser escuchados y a participar en las decisiones que afectan su presente y su futuro. Porque imaginar otros mundos no es un ejercicio ingenuo: también es una forma de preguntarnos qué desigualdades, violencias y formas de desprotección estamos reproduciendo hoy.
Con una animación hermosa, que recuerda a la estética de Ghibli y una sensibilidad que combina ternura, aventura y esperanza, Arco es una película para compartir y conversar, especialmente con adolescentes. Una invitación a preguntarnos no sólo qué futuro nos espera, sino también qué futuro queremos construir colectivamente y qué podemos hacer, desde ahora, para hacerlo posible.
Directora Institucional (Jujuy)
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