Marzo no es un mes más. El 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras, nos encuentra en un escenario regresivo en materia de derechos humanos, con un gobierno nacional que relativiza consensos básicos construidos en las últimas décadas y habilita discursos negacionistas y de odio. A ello se suma los 50 años del golpe militar, que nos recuerda que los derechos no son concesiones estáticas sino conquistas históricas, en permanente disputa.
