Detrás de escena #10

En esta sección queremos visibilizar a quienes, con compromiso y convicción, sostienen día a día el trabajo de ANDHES desde adentro. Voluntarias y voluntarios que acompañan procesos, suman saberes, y construyen comunidad con cada tarea, por pequeña que parezca.

Emilia Cavallo - Equipo de “Memoria, verdad y justicia” ANDHES Tucumán

¿Qué expectativas tenías cuándo conociste y te acercaste a Andhes? ¿Sentís que se cubrieron? 

Recuerdo que escuché por primera vez de “Andhes” al pasar en una conversación con amigas. En ese momento me llamó la atención el trabajo de la organización pero realmente no sabía de qué se trataba en profundidad. A pesar de que aún no conocía mucho del espacio, tenía la certeza de querer formar parte. Fue así como en 2021 me contacté con personas de la organización y me propusieron una entrevista. 

Estaba nerviosa, pero incluso las propias preguntas que me hacían me entusiasmaban y llevaban a pensar que quería pertenecer. Luego recibí la invitación formal para incorporarme al equipo de “Memoria, verdad y justicia”. Me sentí alegre y entendí que tenía un desafío ante mi. Pero este trabajo nunca me encontró en soledad, sino siendo parte de una gran equipo.

Si bien había participado de espacios organizados estudiantiles, nunca había integrado un espacio de militancia con la trayectoria y tamaño de Andhes y eso me resultaba un poco intimidante. Desde mis primeras reuniones y actividades entendí que era parte de algo grande. Cuanto más conocí a la orga, más comprendí su complejidad, sus aportes, sus valores y entendí que hay una apuesta a lo colectivo antes que lo individual.

¿Qué lugar ocupa para vos ser parte de ANDHES en este momento de tu vida? ¿Cómo llevas tu compromiso que elegiste como voluntaria? 

En tiempos donde el mundo entero parece temblar es reconfortante encontrar un espacio donde tu mirada es compartida por otros, en el cual es posible crecer y transformar nuestra realidad. Andhes es comunidad, es lucha y aprendizaje. También es compromiso, organización, estructura. Andhes es una ruta. Hoy no es sencillo mantener un voluntariado, pero creo que quienes formamos parte de Andhes tenemos la firme convicción y decisión política de sostener espacios de construcción que buscan transformar nuestro presente y construir futuros más justos.

¿Cuál o cuáles han sido los aprendizajes más significativos que valoras desde que formás parte de ANDHES?

En Andhes aprendí lo importante de la organización, del método y la estructura para alcanzar objetivos, crecer y realizar aportes significativos. Dimensioné el potencial del trabajo en equipo, especialmente cuando es interdisciplinario. También entendí que es posible incidir en la realidad que nos rodea, aunque por momentos pueda parecer algo complejo.

El equipo temático del cual formo parte trabaja alrededor de las graves violaciones de los Derechos Humanos cometidas entre 1975-1983 en el marco del genocidio perpetrado por el Estado argentino, nuestro objetivo es aportar a la construcción de la memoria colectiva. Mi participación en el mismo me permitió dimensionar el complejo entramado que dió lugar a que pueda llevarse a cabo el genocidio. Es necesario identificar con claridad los intereses y actores económicos, políticos nacionales e internacionales, eclesiásticos, militares, entre tantos otros que buscaron sin éxito un modelo de país distinto a través de la violencia. Comprender no sólo el cómo sino el por qué de lo ocurrido.

Pero también aprendí la importancia de cómo transmitimos, comprendemos y rememoramos lo ocurrido. Aprender sobre la pedagogía de la memoria, de cómo “enseñar el horror”, fue muy significativo. Implicó un cambio de perspectiva en la forma de aprender y de enseñar, entendemos a la pedagogía como un camino alternativo y como una herramienta política de transformación. La pedagogía de la memoria tiene un claro objetivo, disputar sentidos y construir un presente sin olvido.

¿Qué te gustaría decirle a quien tiene ganas de involucrarse, pero no se anima a dar el paso?

A veces el contexto puede resultar abrumador. En la tele, en la radio, en redes sociales, en la charla que escuchamos al pasar en la parada de colectivo, en cada lugar están el ajuste, la guerra, la violencia, la falta de trabajo o de dinero, entre muchas otras cosas. Hoy nuestro presente nos desafía a ponernos en marcha para luchar por un horizonte más justo para todos. Es este el momento en que los espacios de lucha y construcción colectiva se vuelven indispensables. 

A 50 años del inicio del terrorismo de Estado en Argentina, no nos olvidemos que fue la sociedad unida la que llevó a ponerle fin al período más oscuro de nuestra historia reciente. El pueblo argentino es resiliente, valiente y comprometido. En aquel momento, el entramado de compromisos individuales gestó la presión social necesaria para llevar a cabo políticas a nivel estatal cruciales para la consolidación de nuestra democracia, como por ejemplo los juicios a las juntas. Esto pudo sostenerse en el tiempo gracias a la participación de la sociedad civil y su interés en la búsqueda de Memoria, Verdad y Justicia, más allá de las obligaciones convencionales que le competen al Estado Argentino al respecto. Recuperando lo que dijo el ex presidente de nuestra Corte Suprema de Justicia Ricardo Lorenzetti al respecto, "(...) las instituciones actúan cuando hay un gran respaldo y nivel de conciencia en la sociedad civil y en los organismos de derechos humanos. Porque hay instituciones iguales en otros países pero no lograron realizar estos juicios".

Sin subestimar lo que sucede debemos actuar con convicción. Andhes es un espacio que invita y convoca, apostemos juntos a un futuro donde nuestra patria sea soberana y justa. 


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