El acceso a la justicia no comienza en los tribunales: se construye mucho antes, con condiciones materiales, institucionales y políticas que permitan ejercer y reclamar derechos. Cuando esas condiciones faltan, las respuestas suelen llegar tarde. El desmantelamiento de políticas y recursos reduce la capacidad estatal de prevenir, asistir y proteger, trasladando cada vez más la respuesta a quienes atraviesan violencias, a las redes que las acompañan y a un sistema judicial que muchas veces interviene cuando las medidas de protección ya resultaron insuficientes.
