Con el Decreto 467/2026, el Gobierno nacional redujo mecanismos de transparencia y participación ciudadana en la designación de jueces, fiscales y defensores públicos. Aunque el procedimiento previsto por la Constitución Nacional no se modifica, la reforma debilita herramientas que durante más de veinte años fortalecieron el control democrático sobre la selección de quienes administran justicia.
