Mapa de la Policía de Tucumán: construir redes para enfrentar la violencia institucional

A ocho meses del lanzamiento del Mapa de la Policía de Tucumán(1), realizado en diciembre de 2025, desde ANDHES, como parte del equipo impulsor de esta iniciativa, hacemos un balance de las acciones desarrolladas durante esta primera etapa de implementación.

El Mapa de la Policía es una herramienta ciudadana que busca visibilizar las situaciones de abuso y violencia ejercidas por las fuerzas de seguridad y contribuir a evitar que estas prácticas se naturalicen. La iniciativa propone fortalecer las capacidades de organizaciones y comunidades para identificar, registrar, acompañar y denunciar situaciones de violencia policial en la provincia.

Durante estos primeros meses, el equipo integrado por ANDHES, Patria Grande, Fundación Periodismo en Crisis, Patria Amiga, Frente Popular Darío Santillán y el medio Meta Crisis desplegó distintas acciones territoriales, de análisis, comunicación y articulación con redes comunitarias. Entre las principales acciones desarrolladas durante este período se encuentran:

El Mapa va a los barrios

Como parte de la estrategia de articulación territorial, el Mapa de la Policía llegó a los barrios para promover la construcción colectiva y democratizar el acceso a esta herramienta ciudadana. En mayo se realizó el primer taller territorial, con la participación de referentes de más de diez barrios del Gran San Miguel de Tucumán. El encuentro tuvo como objetivo dar a conocer el Mapa, compartir experiencias y lecturas sobre las violencias institucionales que atraviesan los territorios y, a partir de esas experiencias, pensar estrategias de cuidado colectivo.

Una de las principales herramientas del taller fue el mapeo comunitario. A partir de este ejercicio, quienes participaron pudieron poner en común situaciones que, hasta ese momento, muchas veces aparecían como experiencias individuales o aisladas. El intercambio permitió reconocer una cotidianidad compartida de hostigamiento policial y problematizar la sistematicidad de prácticas arbitrarias, irregulares e ilegales por parte de las fuerzas de seguridad.

También se identificaron modalidades recurrentes de violencia y los grupos y personas que aparecen con mayor frecuencia como destinatarios de estas prácticas. El encuentro permitió, además, trabajar sobre estrategias de autocuidado y sobre el derecho como una herramienta para reclamar, denunciar y exigir respuestas frente a los abusos de las fuerzas de seguridad.

Esta experiencia abrió una línea de trabajo que continúa en desarrollo. Actualmente se encuentra en proceso de planificación su réplica con referentes de otros territorios, redes de organizaciones y estudiantes secundarios, con el objetivo de ampliar la participación comunitaria y seguir fortaleciendo una red de cuidados frente a la violencia policial.

Para conocer en profundidad esta experiencia, invitamos a leer la crónica “El Mapa va a los barrios de Tucumán”, Cartografías comunitarias para relevar colectivamente la violencia institucional, el abuso policial y construir prácticas de autocuidado para fortalecer la organización en los territorios, escrita por Bernardita Gutiérrez, voluntaria de Seguridad de ANDHES.

El Mapa analiza la criminalización de la protesta social

En el marco del proceso de construcción del Mapa de la Policía de Tucumán, se presentó el primer informe sobre criminalización de la protesta social en Tucumán, una investigación orientada a analizar y caracterizar las problemáticas que comenzaron a identificarse a partir del relevamiento realizado por la iniciativa.

El informe, titulado “Violencia institucional y control social en Tucumán: persistencias, mutaciones y legitimación estatal”, permite profundizar la mirada sobre las distintas formas que adopta la violencia institucional y, en particular, sobre las estrategias de control y criminalización desplegadas frente a quienes ejercen el derecho a la protesta social.

La presentación de este trabajo significó un paso importante en el recorrido del Mapa: además de constituirse como una herramienta para visibilizar y registrar situaciones de violencia policial, la iniciativa busca producir información y análisis que permitan reconocer patrones, identificar prácticas sistemáticas y aportar elementos para el debate público sobre las políticas de seguridad y el ejercicio de derechos.

De este modo, el relevamiento ciudadano se articula con una dimensión de análisis e investigación que busca transformar experiencias dispersas en conocimiento colectivo y contribuir a fortalecer las herramientas de organización y defensa frente a la violencia institucional.

Denuncias públicas ante hechos de represión y violencia institucional

Durante estos primeros meses, el Mapa de la Policía también permitió fortalecer la capacidad de respuesta frente a situaciones de represión y violencia institucional ocurridas en contextos de celebración, movilización y protesta pacífica.

A través del mecanismo de guardias organizado por el equipo del Mapa, fue posible recepcionar denuncias, realizar un primer acompañamiento y activar respuestas ante situaciones que involucraron a personas detenidas, heridas o que denunciaron abusos por parte de las fuerzas de seguridad.

Entre los casos que motivaron intervenciones y denuncias públicas se encuentra la represión ocurrida durante un homenaje de despedida al Indio Solari, en la que tres personas fueron detenidas en Tucumán.

Otro de los episodios tuvo lugar el 7 de julio, durante los festejos por el triunfo de la Selección Argentina. Mientras numerosas personas celebraban en la vía pública, se denunciaron intervenciones policiales con balas de goma que dejaron personas heridas y, al menos, 17 detenidas.

También se acompañó la denuncia por la detención de una madre y su hija en Tafí Viejo, ocurrida durante los festejos por el partido de la Selección Argentina contra Inglaterra. Según denunciaron las víctimas, la detención estuvo acompañada por situaciones de tortura y violencia institucional. Posteriormente, señalaron haber recibido respuestas de burla y obstáculos para acceder a asistencia, además de intentos de hacerlas firmar actas en las que declaraban no haber sufrido maltratos.

A las denuncias por la violencia sufrida se sumaron las dificultades para acceder a mecanismos efectivos de protección y justicia: demoras y obstáculos para realizar pericias, atención médica que no contempló adecuadamente la evaluación de las lesiones y distintas exigencias burocráticas que dificultaron el avance de las denuncias. Este tipo de situaciones evidencia cómo, para quienes denuncian abusos policiales, los obstáculos pueden continuar incluso después de ocurrido el hecho.

Frente a estos escenarios, la existencia de un sistema de guardias organizado por el equipo del Mapa constituye una herramienta fundamental. Permite recibir denuncias ante situaciones de violencia institucional, activar mecanismos de acompañamiento y construir respuestas colectivas allí donde, muchas veces, las personas afectadas quedan solas frente a las instituciones que deberían garantizar sus derechos.

La posibilidad de responder rápidamente ante estos hechos reafirma uno de los objetivos centrales del Mapa: que registrar y visibilizar la violencia policial sea también una forma de construir redes de cuidado y organización para quienes atraviesan estas situaciones.

El trabajo del Mapa también implicó desarrollar herramientas y procedimientos internos para dar respuesta a los reportes recibidos. Durante esta etapa se construyeron instructivos y protocolos de actuación para orientar la recepción de casos, realizar procesos de verificación y brindar asesoramiento a las personas afectadas por situaciones de violencia policial. Este mecanismo permite contar con criterios comunes para evaluar cada reporte, identificar las acciones necesarias y articular respuestas de acompañamiento y orientación, fortaleciendo la capacidad de la red para intervenir de manera rápida y responsable frente a situaciones de violencia institucional.

Reuniones con referentes territoriales y articulación con redes comunitarias

La construcción de una red de cuidados frente a la violencia policial requiere sostener vínculos y espacios de articulación con quienes conocen y habitan cotidianamente los territorios. En este sentido, durante esta primera etapa se realizaron tres reuniones con referentes territoriales, que permitieron compartir información, relevar preocupaciones y experiencias vinculadas a la violencia institucional y pensar colectivamente estrategias de prevención, acompañamiento y respuesta.

Estos encuentros fueron también una oportunidad para fortalecer los canales de comunicación entre el equipo del Mapa y las organizaciones y referentes comunitarios, favoreciendo la circulación de información y la posibilidad de activar respuestas frente a situaciones de violencia policial.

En este proceso, el Mapa también participó de la Asamblea Interbarrial, un espacio de organización y encuentro entre distintos territorios. La presencia en esta instancia permitió acercar la herramienta a nuevas redes comunitarias, escuchar las problemáticas y demandas que surgen desde los barrios y continuar ampliando una trama colectiva de cuidados frente a la violencia institucional.

Así, las instancias de articulación no solo permiten difundir el Mapa, sino también construirlo desde los territorios, reconociendo los saberes y experiencias de quienes enfrentan cotidianamente las distintas formas de violencia institucional.

Un desafío que continúa

Este primer balance también permite reconocer los desafíos que tenemos por delante. En un contexto provincial en el que persisten las situaciones de violencia institucional, los abusos de las fuerzas de seguridad y las dificultades para acceder a mecanismos efectivos de denuncia y protección, resulta fundamental seguir construyendo herramientas ciudadanas que permitan visibilizar estas prácticas y fortalecer las redes comunitarias de cuidado.

Desde ANDHES reafirmamos nuestro compromiso con este proceso y con la construcción colectiva del Mapa de la Policía de Tucumán. Sabemos que transformar las prácticas de violencia institucional requiere organización, información, acompañamiento y redes capaces de responder allí donde los derechos son vulnerados. Por eso, este balance no marca un cierre, sino un punto de partida para profundizar el trabajo territorial, ampliar la participación y fortalecer una red que permita que ninguna persona que atraviese una situación de violencia policial tenga que enfrentarla en soledad. En este contexto, seguir mapeando es también una forma de cuidar, organizarse y disputar sentidos frente a la naturalización de la violencia policial.


(1) https://mapadelapoliciatucuman.org.ar/

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