Participar en política: ¿a qué costo? Violencias y desigualdades que atraviesan mujeres y disidencias.

El 21 de agosto participamos como ANDHES del evento de presentación de los resultados del informe “Obstáculos para la participación política de las mujeres: estudio de prevalencia de violencia contra las mujeres en política en Argentina”(1), realizado en la Legislatura de CABA.

De este modo, la oficina de ONU Mujeres en Argentina compartió los principales hallazgos de la primera encuesta probabilística de alcance nacional realizada en el país sobre esta problemática. Entre ellos, podemos destacar:

  • El 83 % de las legisladoras y concejalas encuestadas reportó haber atravesado al menos una situación de violencia durante el ejercicio de su cargo actual. 
  • De ellas, el 95,5 % reportó impactos en su vida y bienestar.
  • Solo 10,1% presentó una denuncia formal.


En particular, desde nuestra organización y en articulación con CISCSA en el marco del proyecto Somos en Red: Mujeres y disidencias para la defensa y promoción de derechos en los territorios aportamos a los datos recabados, las voces y experiencias de mujeres y disidencias que ejercen o ejercieron cargos de representación y gestión política. Se realizaron un total de 102 encuestas y 27 entrevistas a referentes de Córdoba, Tucumán y Jujuy. 

En complemento y como parte de un propósito más amplio vinculado al fortalecimiento de liderazgos, de la participación y de la incidencia, hemos generado espacios de encuentro y de reflexión desde esta geografía, en especial la perteneciente al Noroeste Argentino, que incluyó la mirada y el trabajo con referentes mujeres y jóvenes, de organizaciones de base comunitaria, de comunidades indígenas,  campesinas y migrantes, situando sus voces y luchas desde un enfoque interseccional y de género. 

En consonancia con el informe presentado por ONU Mujeres en Argentina, construimos una mirada común en torno a la violencia contra la mujeres y disidencias en política que implica considerar: 

  1. Se trata de un fenómeno extendido y estructural, no excepcional;
  2. Constituye una barrera para la participación igualitaria, efectiva y plena;
  3. Es un factor que vulnera derechos y deteriora la calidad democrática;
  4. Genera efectos disuasorios en el interés de las mujeres y disidencias en la política y efectos disciplinadores que condiciona la toma de decisiones críticas; 
  5. Está presente no sólo cuando una mujer cuenta con funciones en un cargo en particular, sino también en la trayectoria política que recorre la militancia, la campaña, la asunción y finalmente el mandato;  
  6. Se manifiesta en distintos entornos con distinta prevalencia y características: institucional, comunitario, digital, entre otros. 


Ante todo ello, el informe citado finaliza con recomendaciones para el poder legislativo (nacional, provincial y municipal), para los partidos políticos, para la justicia electoral, y para la sociedad civil y los medios de comunicación. En este último caso, especifican:

  • Fortalecer el monitoreo independiente de la violencia contra las mujeres en política (VCPM), especialmente en los niveles subnacionales, promoviendo la articulación entre organizaciones de la sociedad civil, academia, observatorios e instituciones especializadas en producción y análisis de datos. 
  • Desarrollar programas de formación sobre cobertura no sexista y tratamiento de la VCMP como problema público — en línea con el hallazgo de que periodistas aparecen como agresores identificables tanto en medios tradicionales como en el entorno digital. 
  • Promover coberturas que visibilicen las trayectorias políticas de las mujeres sin reproducir estereotipos de género. 


Desde nuestro rol y profundizando parte de la tarea que venimos realizando, nos encontraremos en instancias de devolución y diálogo con aquellas mujeres y disidencias que han participado de la construcción de estos datos y de un diagnóstico participativo propio y situado en torno a la violencia en la política. 

Es necesario seguir interpelando el pensar y hacer política por mujeres y disidencias como una intersección posible y potente, atravesada por el deseo y la búsqueda de una sociedad más igualitaria y de una democracia más participativa; donde la violencia sea visibilizada y desnaturalizada, cuente con un abordaje específico y un dispositivo de prevención estratégica, además de formas de reparación y reconocimiento. 


Referencia:

  • (1) https://lac.unwomen.org/es/digital-library/publications/2026/08/obstaculos-a-la-participacion-politica-de-las-mujeres-estudio-de-prevalencia-de-violencia-contra-las-mujeres-en-politica-argentina

Directora Institucional de ANDHES. Licenciada y profesora en Ciencias de la Educación, docente universitaria con trayectoria en investigación.

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