Este proyecto que busca comprender la condiciones en las que se encuentran los varones privados de libertad del Establecimiento Penitenciario N.° 1 (reconocido por las personas como “Penal de Gorriti”), el cual abarco el periodo de agosto a noviembre y donde estuvimos asistiendo los días martes. Quizás, dentro de mis estigmas y prejuicios, no los percibía como sujetos de derechos, sino solo como “simples criminales” que merecían ser castigados. Si bien a lo largo de mi trayectoria académica fui construyendo una postura ético-política basada en el enfoque de derechos, esta experiencia puso en tensión todas esas creencias. A medida que avanzaban las entrevistas, y al conocer las trayectorias de estas personas y las condiciones generales del penal, mi posicionamiento fue cambiando. Sí, son personas que cometieron delitos y deben responder por ellos en proporción a la gravedad de sus actos, pero siempre desde una mirada de derechos y no meramente punitiva. Son personas con deseos, intereses, familias, vínculos, necesidades y demandas, a quienes se les deben garantizar las condiciones básicas de subsistencia. Sin embargo, se encuentran en una situación de constante riesgo, donde deben ser sometidos a un trato injusto y muchas veces inhumano.