Detrás de escena #17 | Morales Santiago Morales

Morales Santiago Nahuel - Voluntario en el Área de Derechos de Niñez y Adolescencia (Oficina de San Salvador de Jujuy, Jujuy)

Es difícil saber por dónde comenzar, ya que hay mucho para decir y considero que la mejor forma de hacerlo es a través de una presentación personal. Mi nombre es Santiago Morales, soy estudiante avanzado de la Licenciatura en Trabajo Social (UNJu) y formo parte del Área de Derechos de Niñeces y Adolescencias desde hace aproximadamente un año. Durante mi paso por la organización presencié diferentes situaciones que me marcaron profundamente, tanto en lo académico como en lo subjetivo.

Al comienzo pensaba que se trataba de un espacio cerrado y jerarquizado, donde mi rol sería únicamente el de aspirante, limitado a cumplir determinadas funciones. Estaba muy equivocado, ya que me encontré con un espacio distinto, caracterizado por el compañerismo y donde te hacen sentir parte desde el primer momento, que tu voz tiene una incidencia real. A esto se suma una misión y visión institucional que busca incidir, cuestionar, monitorear, transformar, etc., en las problemáticas sociales y la vulneración de derechos, particularmente, desde mi área de responsabilidad, las de las niñeces y adolescencias.

Desde mi ingreso al área se impulsaron distintas actividades y propuestas. Entre ellas, el ciclo de talleres sobre los derechos de las niñeces y adolescencias en el marco del PASC (Programa de Asistencia a la Sociedad Civil) y la conformación de la mesa de promoción y prevención de los derechos de la niñez y la adolescencia, que reunió a diversas organizaciones de la sociedad civil. Se trata de una propuesta valiosa que merece sostenerse, a pesar de las dificultades que existen para retomarla.

También participé en otros espacios, uno de ellos con varones en conflicto con la ley en el penal de Gorriti. Esta experiencia resultó disruptiva para mí, en el sentido de que me brindó otra perspectiva sobre cómo se comprende la situación de estos sujetos y sobre el sistema penitenciario de Jujuy y de Argentina.

Este proyecto que busca comprender la condiciones en las que se encuentran los varones privados de libertad del Establecimiento Penitenciario N.° 1 (reconocido por las personas como “Penal de Gorriti”), el cual abarco el periodo de agosto a noviembre y donde estuvimos asistiendo los días martes. Quizás, dentro de mis estigmas y prejuicios, no los percibía como sujetos de derechos, sino solo como “simples criminales” que merecían ser castigados. Si bien a lo largo de mi trayectoria académica fui construyendo una postura ético-política basada en el enfoque de derechos, esta experiencia puso en tensión todas esas creencias. A medida que avanzaban las entrevistas, y al conocer las trayectorias de estas personas y las condiciones generales del penal, mi posicionamiento fue cambiando. Sí, son personas que cometieron delitos y deben responder por ellos en proporción a la gravedad de sus actos, pero siempre desde una mirada de derechos y no meramente punitiva. Son personas con deseos, intereses, familias, vínculos, necesidades y demandas, a quienes se les deben garantizar las condiciones básicas de subsistencia. Sin embargo, se encuentran en una situación de constante riesgo, donde deben ser sometidos a un trato injusto y muchas veces inhumano.

Una de las situaciones que más me impactó fue una entrevista realizada por mis compañeras, en la que se relató el caso de una persona reincidente que cometía delitos para sobrevivir, porque la “calle” era lo único que conocía. También me llamaron la atención las declaraciones de los participantes sobre el consumo problemático que atraviesa a gran parte de quienes se encuentran en los pabellones, quienes recurren a prácticas extremas para tratar con su situación actual.

Una de las frases que más me resonó fue: “No nos olviden. Nosotros estamos acá y seguiremos acá, pero somos personas”. Como mencioné, son personas que cometieron delitos, pero merecen un trato digno que no vulnere sus derechos. Muchos de ellos conocen primero lo punitivo antes que el enfoque de derechos, lo cual se vincula con años de socialización y con la construcción de subjetividades reducidas a la figura del “delincuente” o el “chorro”, más aún hoy, cuando se debate la implementación del nuevo régimen penal juvenil.

Retomando el hilo de esta nota, el aprendizaje más significativo que me deja mi participación en ANHDES es la importancia de involucrarse activamente en las problemáticas sociales, no desde un lugar pasivo ni desde una superioridad moral o académica, sino desde uno que interpele las situaciones de desigualdad y vulneración de derechos, y que aspire a construir, colectivamente, un futuro mejor. Hay que “ponerle el lomo”, siempre con una mirada crítica.

Otro aprendizaje fue la importancia de utilizar Excel en espacios curriculares como este, por lo que se lo agradezco a mi nueva coordinadora del área.

Por último, quisiera agradecer al equipo coordinador de la oficina de San Salvador de Jujuy en mi acompañamiento, quienes siempre me aportan nuevos aprendizajes como así también me motivan a realizar nuevas propuestas. A quienes dudan en sumarse les diría que la experiencia y el aprendizaje valen mucho la pena, se los aseguro.



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